ENOLOGÍA PARA TODOS: Las operaciones en verde

Hace muchas semanas que no dedicábamos un artículo a nuestra materia prima más importante, la viña. En esta época del año estamos en pleno desborre, del que ya hablamos por estas fechas el año pasado. Las yemas que dormían desde el año pasado están abriéndose y ya podemos ver las primeras hojas, y con un poco de ojo hasta los primeros racimos.

Cuando la viña desborra, el trabajo comienza. La operación más importante de la poda de invierno ya se realizó y ahora toca trabajar con los órganos verdes de la planta. El conjunto de estos trabajos se llaman “operaciones en verde” y el objetivo es asegurar un mejor equilibrio entre la parte vegetativa y los órganos productivos, es decir, los racimos. Uno de mis profesores del Diploma de Enología lo resumió muy bien: la viticultura se trata de hacer lo necesario para que la viña haga lo que nosotros queramos (racimos) y no lo que su propia naturaleza le dicta (ramas y hojas).

Hoy conoceremos un poco más dos operaciones en verde: el despampanado y el empalizamiento.

El despampanado consiste en eliminar todos los brotes jóvenes y pámpanos inútiles que brotan en los brazos o el tronco. Si estos brotes salen del portainjertos esta tarea se llama espergurado. De esta manera se eliminan los órganos vegetativos, que aunque sean capaces de dar fruto, no nos interesan por su posición en la planta. Cuando eliminamos estas ramas reducimos los riesgos de una contaminación temprana por hongos del suelo como el mildiu.

Otra de las ventajas, pensando en el año que siguiente, es reducir el tiempo empleado en la poda de invierno ya que se evita que estas ramas lignifiquen, es decir, se endurezcan y se conviertan en sarmientos. Además ayuda a diseñar la cepa como complemento de las podas de formación.

La cantidad de pámpanos presentes depende de la variedad de uva y del vigor de las cepas y existen tres maneras de realizar el despampanado: manual, mecánica o químicamente.

El despampanado manual se realiza entre el desborre y la floración, y es un trabajo largo y costoso. Como las ramitas son verdes y maleables son muy fáciles de arrancar, pero si se realiza demasiado pronto se necesita una segunda pasada, o si se realiza demasiado tarde el trabajo es mucho más difícil y largo. Por eso se realizan habitualmente de manera mecánica con la ayuda de cepillos rotativos adaptados al tractor que sacuden las cepas adultas limpiando el tronco. Esta tarea no se puede realizar en cepas jóvenes, ya que dañaría la planta.

El despampanado químico consiste en aplicar productos como herbicidas que secan la planta. Hay que realizarlo muy bien y de forma muy precisa para no dañar al resto de órganos vegetativos.

La segunda operación que conoceremos hoy es el empalizado o elevación de la vegetación. No es una operación de poda en sí, pero es muy importante para el establecimiento del viñedo. Según van creciendo las ramas de la viña se deben ir metiendo entre los alambres para sujetar la vegetación de manera vertical. Existen parcelas automatizadas con engranajes móviles para ir subiendo los alambres y otros se hacen de manera manual con un sistema de cuerdas.

Este trabajo exige una o varias pasadas en función del tipo de empalizado y el vigor de las plantas si crecen más o menos rápidamente.

Fuente: Manuel de Vitivulture Alain Reynier 11ème édition

 

Cristina Vegas es nieta del fundador de Avelino Vegas. Es licenciada en Biotecnología y obtuvo el Diploma Nacional de Enología en la Universidad de Burdeos.

Artículo original: https://www.vinetur.com