ENOLOGÍA PARA TODOS: La cubierta vegetal

Si tenemos la oportunidad de visitar algún viñedo veremos que entre los lineos de cepas puede haber o no una cubierta vegetal. Lo que muchos pueden pensar que son “malas hierbas”, en ocasiones tienen una función importante en el desarrollo de la planta. Otra estrategia para que la viña “haga lo que nosotros queramos” es gestionar la cubierta vegetal y adaptarla a nuestras necesidades.

La cubierta vegetal debe adaptarse a nuestro terruño, es decir, la pluviometría, el tipo de suelo y su composición, la inclinación de la parcela, la variedad de uva y el rendimiento que queramos obtener. La presencia de hierba entre las viñas limita la erosión y la escorrentía de las aguas en parcelas muy inclinadas. En terrenos arcillosos, poco drenantes, mejora el paso de la maquinaria. Las plantas ayudan a desecar el suelo en casos de humedad excesiva o amortigua la perdida de agua en verano.

Los viñedos con cubierta vegetal tienen suelos menos compactos gracias a la presencia de raíces, haciendo que mejore el nivel de materia orgánica y aumente la microflora y las lombrices del suelo. Las plantas también consumen parte de esta materia orgánica y en consecuencia debilita el vigor de las viñas debido a la competencia en la ocupación del suelo y el agua. En ciertas regiones, el consumo de agua durante el envero (julio o agosto) provoca el estrés hídrico necesario para favorecer la maduración de la uva y aumentar la riqueza de azúcares y polifenoles.

Como ya hemos dicho, es muy importante que la cubierta vegetal se adapte a nuestra viña, ya que en casos de escasa pluviometría puede desecar nuestras plantas, aumentar el riesgo de heladas primaverales o disminuir mucho la presencia de nutrientes como el nitrógeno. La cubierta vegetal compite directamente con la viña por la ocupación del suelo, el agua y los nutrientes, por lo que puede ser beneficioso o perjudicial según nuestro caso.

Existen dos métodos para gestionar la cubierta vegetal, de manera controlada o permanente. En la cubierta vegetal controlada se mantiene la vegetación natural durante una parte del año y es destruida justo antes del desborre en primavera. A lo largo de la primavera y el verano se controlan las nuevas plantas limitando la competencia con la viña. El viticultor debe conocer perfectamente las malas hierbas y vigilar su desarrollo para mantenerlas por debajo de los 20 centímetros. De esta manera obtenemos los beneficios de la vegetación en invierno, manteniendo el suelo y drenando el agua y en verano evitamos que compitan con nuestra viña. Esta es la manera clásica de gestionar la cubierta vegetal.

En el caso de la cubierta vegetal permanente se mantiene un tapiz de hierba todo el año en todas las calles o calles alternas. Esta práctica mejora el paso de la maquinaria al menos en una calle de cada dos, pudiendo mejorar los tratamientos. La competencia hace que se controle la producción en viñedos demasiado productivos. La cubierta vegetal puede ser natural con flora espontanea o con plantas de nuestra elección según el objetivo deseado, reducción del vigor o mejorar el suelo para el paso de la maquinaria. Además se deben tener en cuenta las condiciones climáticas. La cubierta vegetal se planta cada año al final del verano si la vendimia es manual, o tras la vendimia mecanizada. La vegetación se debe segar regularmente para controlar la competencia en función de nuestros objetivos.

Cristina Vegas es nieta del fundador de Avelino Vegas. Es licenciada en Biotecnología y obtuvo el Diploma Nacional de Enología en la Universidad de Burdeos.

Artículo original: https://www.vinetur.com